Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

miércoles, 16 de agosto de 2023

EL LABERINTO DE LOS ESPIRITUS


de CARLOS RUIZ ZAFÓN Ver escritores


Cuarto y último libro de la Serie - El Cementerio de los Libros Olvidados.


Personajes Principales :

Daniel Sempere : Regenta la librería que un día fuera de su padre, "Sempere e Hijos", está felizmente casado con Bea con la que ha tenido un hijo, Julián. 
Debido a la historia que le va narrando Fermín, comienza a descubrir acontecimientos del pasado que no podía ni siquiera sospechar y que llegarán a transformar sin remedio todo lo que hasta ahora pensaba que era cierto y también su visión del mundo que le rodea.

Beatriz Aguilar : 
Esposa de Daniel, su gran amor desde la adolescencia y que conocimos en La Sombra del Viento", con quien tuvo a su hijo Julián Sempere.


Fermín Romero de Torres : 
Es ayudante en la librería de los Sempere, a los que considera su familia. Cuando está a punto de casarse un incidente del pasado llega para inquietarle y hacerle revivir los oscuros y terribles meses al final de la guerra civil en el castillo de Montjuïc donde estuvo encarcelado.


Alicia Gris : 
Es una investigadora que presta sus servicios en una organización secreta. Alicia es una superviviente de la guerra civil; Fermín le salvo la vida cuando era niña; la cual le dejo una gran cantidad de cicatrices físicas y psicológicas.

David Martín : Nos volvemos a encontrar con el protagonista de El Juego del Ángel, y gracias a los hechos que nos irá contando Fermín conseguiremos mucha más información sobre su vida. 

Julián Carax:  Es el misterioso autor del libro "La sombra del viento" que Daniel escoge en el Cementerio de los libros olvidados.

Mauricio Valls : 
Es el director de la cárcel del castillo de Montjuïc. Es un hombre culto que anhela llegar a convertirse en una persona con un gran prestigio y notoriedad y para ello no dudará en utilizar cualquier medio por poco honrado que sea para conseguir su meta. Es el responsable de la muerte de la madre de Daniel.


La desaparición de un alto funcionario del gobierno de Francisco Franco, Mauricio Valls, desencadenará un complot lleno de persecuciones, asesinatos y misterios cubiertos bajo la manta tétrica y oscura de la Barcelona de finales de los años 50.

En el centro de la investigación de esa desaparición nos encontramos con un nuevo personaje, Alicia Gris. Esta joven tiene un pasado tormentoso y conoce desde hace muchos años a Fermín Romero de Torres que le salvó la vida cuando ella era solo una niña.

Alicia, quien se muestra ante nosotros como una mujer fría pero que oculta una parte de su alma atormentada y que se dedicará de lleno a investigar el caso de Mauricio Valls, junto a su compañero el capitán Vargas, quienes descubrirán un red llena de mentiras en los que el régimen de Franco será el principal sospechoso.


Con este libro, Zafón nos introduce en los más oscuros pormenores de una de las épocas más duras y oscuras para España, en la que miles de personas resultaron afectadas y de la que aún hoy existen secuelas que han sido documentadas por prensa, televisión e incluso organismos del Estado.

Como en las entregas anteriores, Fermín Romero de Torres y Daniel Sempere serán una de las claves para descubrir el verdadero motivo de la trama, pero no serán los únicos, ya que el hijo de Daniel, Julián, terminará teniendo un papel esencial en esta historia.

En la Barcelona de finales de los años 50, Daniel Sempere ya no es aquel niño que descubrió un libro que habría de cambiarle la vida entre los pasadizos del Cementerio de los Libros Olvidados. El misterio de la muerte de su madre Isabella ha hundido su alma en una profunda depresión de la que su esposa Bea y su fiel amigo Fermín intentan salvarle.

Justo cuando Daniel cree que está a un paso de resolver el enigma, una conjura mucho más profunda y oscura de lo que nunca podríamos haber imaginado despliega su red desde las entrañas del Régimen. Es entonces cuando aparece Alicia Gris, un alma nacida de las sombras de la guerra, para conducirnos al corazón de las tinieblas y desvelar la historia verdadera y secreta hasta ahora de la familia Sempere no obstante a un precio atroz.


El Laberinto de los Espíritus es un relato emocionante lleno de pasiones, intrigas y aventuras. A través de sus páginas llegamos al gran final de esta saga iniciada con La Sombra del Viento, que alcanza aquí toda su intensidad y emotividad, a la vez que dibuja un fantástico homenaje al mundo de los libros, al arte de contar historias y al vínculo mágico entre la literatura y la vida.





Una gran novela que te engancha hasta llevarte al gran final de esta estupenda y maravillosa saga que recrea el mundo creado por Zafón "El cementerio de los libros olvidados" que siempre es una buena recomendación y que ya formará parte de nuestra vida y de nuestra memoria.



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jueves, 27 de octubre de 2022

LA LEYENDA DE LA FLOR BLUEBONNET

UNA ANTIGUA LEYENDA DE TEXAS


Los comanches más ancianos cuentan que hubo un tiempo lejano en que el Gran Espíritu se enfadó con su pueblo. Sufrieron una terrible inundación, que fue seguida de una gran sequía. Los campos secos no producían alimentos, los guerreros estaban tan débiles que no tenían fuerzas para salir a cazar búfalos. La comida escaseó y las gentes de las tribus de Texas empezaron a morir.


Tocaron tambores, bailaron danzas, entonaron canciones y rezos pidiendo la lluvia. Pero sus ruegos no fueron escuchados. Los veranos fueron tan ardientes que terminaron de achicharrar los cultivos. Nubes de polvo ahogaban a niños y a ancianos. El invierno los castigó con ventiscas inclementes. Sin agua que beber, murieron tantos que nadie fue capaz de recordar su número. El consejo de ancianos se reunió una noche en torno al fuego. Después de una larga deliberación decidieron enviar al chamán a las montañas para parlamentar con el Gran Espíritu. Tres días después, regresó y contó a su pueblo que éste estaba enojado con ellos por su egoísmo. Sólo había una forma de penar por sus males, y era mediante una ofrenda. Cada uno de ellos debía renunciar a su posesión más estimada. Encenderían una hoguera y esparcirían las cenizas al viento para que su dios se congraciara con ellos.

Hombres y mujeres hicieron lo que se les pedía, renunciaron a sus posesiones más queridas, que ardieron en una enorme hoguera.


En uno de estos poblados vivía una niña de unos siete años, nadie sabía su verdadera edad porque había sido recogida por la familia de un guerrero, ya que todos los suyos habían muerto durante la hambruna. La llamaban La Que Está Sola, aunque en realidad no lo estaba pues todos cuidaban de ella.


La niña poseía muy pocas cosas, su tesoro más preciado era su muñeca. Su abuela la había hecho para ella, vistiendo su cuerpo de piel de búfalo relleno de paja. Había pintado los ojos con zumo de bayas, que alegraban su rostro de cuerno pulido. Tenía unas bonitas trenzas de crin de potrillo, decoradas con las plumas de un pájaro azul. La Que Está Sola amaba aquella muñeca porque era el único recuerdo que le quedaba de sus seres queridos. Abrazarla cuando dormía la unía a su familia, que descansaba en la Tierra de las Cacerías Felices, adonde iban las sombras de todos aquellos que habían muerto.


Aquella noche, lloró mucho, procurando no hacer ruido para no despertar a su familia de adopción. Las lágrimas empapaban su rostro porque sabía lo que tenía que hacer. Con sigilo, salió del tipi y recogió en un cubo unas ascuas de la hoguera de las ofrendas. Subió a la colina y, ayudada por unas ramitas, avivó el fuego. Tomó su preciada muñeca y alzó la voz hacia el cielo:


—Oh, Gran Espíritu. Aquí tienes mi muñeca. Es lo único que tengo y lo que más quiero. Envía la lluvia.


La tiró a la hoguera y se sentó a verla arder. Su corazón triste se confortaba con la idea de la gente que iba a morir si no llegaba la lluvia. Esperó despierta hasta que las brasas se apagaron. Cuando estuvieron frías, cogió dos puñados de cenizas y giró sobre sí misma, esparciéndolas a los cuatro vientos. Era tan pequeña que, rendida como estaba, se quedó dormida sobre la hierba reseca.


Al alba, cuando despertó, La Que Está Sola no podía creer lo que veía: llanuras y laderas, toda la tierra que alcanzaba su vista estaba cubierta de flores del mismo color que las plumas que decoraban el cabello de su muñeca.


La tribu, que ya la buscaba, se alegró al verla llegar y salieron a su encuentro. Ella temía que la riñeran por haberse escabullido en plena noche. Les contó lo que había hecho y todos supieron que aquel manto de flores azules era un regalo del Gran Espíritu, el premio a su sacrificio.


Pronto comenzó a llover, las tribus bailaron felices. Desde aquel día, los comanches la llamaron La Que Ama A Su Pueblo. Y, cada primavera, el Gran Espíritu sigue cubriendo los campos de Texas con millares de bluebonnet para que nunca se olvidara la generosidad de aquella niña.




 
Bluebonnets (Lupinus texensis)

Es una de las flores oficiales del estado de Texas.







REFRANES POPULARES - NOVIEMBRE


Treinta días trae noviembre con abril, junio y septiembre, los demás de 31, menos febrerillo el mocho que sólo tiene veintiocho. 

Noviembre: el mes que representa la transición entre el otoño templado y la llegada del próximo invierno.




Noviembre acabado, invierno empezado.

Noviembre es de estío la puerta del frío.

Noviembre caliente, mayo helado.

Del veinte de Noviembre en adelante, el invierno ya es constante.

No pase noviembre sin que el labrador siembre.

Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.

Por Todos los Santos (día 1) a más tardar el trigo has de sembrar.

De todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.

Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.

Por todos los Santos, nieve en los altos, por San Andrés, nieve en los pies.

Por San Eugenio (día 15), castañas al fuego, lumbre en el hogar y ovejas a guardar.

Por Santa Catalina (día 4) la nieve y el frío se avecinan.

Por Santa Catalina, prevente de leña y harina.

Ajo ¿por qué no medraste? Porque en San Martín (día 11) no me sembraste.

A cada puerco le llega su San Martín (día de matanza del cerdo)
Por San Martino (día 11), mata el pobre su cochino.

Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.

El veranillo de San Martín dura tres días y fin.
(En el hemisferio sur ocurre un fenómeno similar en invierno, conocido como Veranillo de San Juan)

Ya en el veranillo, la madurez es del membrillo.

Por Santa Cecilia (día 22), la nieve en la rodilla la vaca en la cebilla.

Si en noviembre oyes que truena, la siguiente cosecha será buena.

Por San Andrés (día 30), el vino nuevo, añejo es.

Llegando San Andrés, todo el día noche es.

El vareo de San Andrés, mucha aceituna deja caer.

Dichoso mes que empieza con todos los Santos media con San Eugenio (día 15) y termina con San Andrés.







martes, 29 de junio de 2021

LOS NADIE - Fragmentos


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


El libro de los abrazos

Eduardo Galeano



 





martes, 8 de diciembre de 2020

LAS TRIBULACIONES DE LA PASIÓN MÁGICA




En la época en el rey Arturo tenía su corte en Camelot, su inquieta reina, Ginebra, acostumbraba coquetear con los jóvenes caballeros de su ejército. Pero un noble llamado Launfal resistió a las lisonjas de la hermosa dama, a pesar de arriesgar su vida al desdeñarla. El noble había entregado su corazón a un hada que había encontrado en el bosque, en una época en que había caído en desgracia en la corte.


Él encuentro se produjo de este modo. Un día de San Juan, solo y melancólico, Launfal cabalgó hasta la profundidad del bosque y cuando por fin desmontó, se tumbó sobre la verde loma y cerró los ojos bajo los rayos del sol. Al cabo de un rato, lo despertó el murmullo de unas dulces voces. No muy lejos había dos doncellas de dorados cabellos, que le hicieron señales. Se puso en pie y las siguió por entre los árboles hasta llegar a un claro cubierto de flores silvestres, donde vio una tienda de seda bordada, adornada con rosas doradas y rematada por un águila de oro. Cobijaba a una doncella tan radiante que todo recuerdo de la belleza mortal se borró de su mente.





Ella lo saludó cortésmente y le dio la mano y, con este simple contacto, el amor surgió entre ambos. Launfal le pidió que se quedara para siempre con él, pero esto no era posible, él era mortal y ella un hada. Sin embargo, le explicó que podría aparecer siempre que él lo deseara, aunque bajo ciertas condiciones; jamás debía mencionar su existencia (lo que no era ninguna nadería, en unos tiempos en que los nobles dedicaban cada hazaña a una dama), y no debía llamarla a su lado cuando otros mortales estuvieran presentes. Si se daba a conocer su existencia, ella se marcharía para siempre a sus lejanos dominios. Muy apropiadamente, su nombre era Tryamour, que significa "prueba de amor".


Launfal aceptó sin dudar sus condiciones, y toda aquella larga tarde estuvieron juntos en el soleado claro. Cuando el noble volvió a la corte de Camelot, parecía un hombre diferente. Lujosamente vestido, bien armado y montando un magnífico corcel.


Se encerraba a solas en su aposentos por la noche, que era cuando su amada Tryamour iba a verlo; y durante el día resplandecía de felicidad. Esto no pasó inadvertido a la reina, cuyos ojos grises se posaban en él pensativos de vez en cuando. No quiso hacer comentarios, pero un buen día hizo llamar a Launfal.


El noble encontró a la reina en un sombrío jardín del palacio circundado por altos muros. La dama fue directa al grano: Launfal se había convertido en una obsesión para ella; deseaba que fuera su amante. Imposible, el caballero rehusó con toda la cortesía posible.





-¡No eres digno del amor de una mujer! -le gritó la soberana.

-Majestad -dijo Launfal-, tengo el amor de una dama cuya doncella más humilde os supera en belleza.


Era un insulto, desde luego, pero también algo peor. Launfal había revelado la existencia de su amante y. por lo tanto, cerrado la puerta entre el mundo mortal y el País de las Hadas. Sacudiendo las enjoyadas trenzas y dejando un reguero de amenazas, Ginebra abandonó el jardín. Launfal se encerró en su habitación y lloró, había traicionado a Tryamour. Cuando la llamó, no recibió respuesta alguna.


Al poco rato, unos fuertes golpes resonaron en su puerta. El noble fue atado y conducido ante el rey Arturo, por motivos que no tardó en saber. Ginebra había contado al monarca que su caballero había intentado seducirla y que, ante su negativa, la había insultado con la belleza de su amante.


El castigo para la doble infracción era la muerte. Pero los caballeros de Arturo se mostraron indecisos al oír el relato de la reina, ya que sus costumbres amatorias eran bien conocidas por todos. Apoyaron a Launfal y finalmente sólo se le pidió que presentara a su amante en plazo de un año, para que todos pudieran comparar su belleza con la de la reina. Esto, claro está, Launfal no podía hacerlo. Así pues, llegado el día se encontró en el patio del palacio, con la cabeza inclinada y los brazos atados, esperando morir en la hoguera.


Pero antes de que encendieran el fuego, una brisa fresca, cargada con el aroma de las flores silvestres, rompió la sofocante quietud. Por la puerta del castillo, sobre un hermoso caballo blanco apareción Tryamour. Sus cabellos eran una aureola dorada, tenía la mejillas levemente sonrojadas y su cuerpo era vivaz y centelleante con un rayo de sol. Dedicó una sonrisa a Launfal y, sin una palabra, se volvió hacia el rey y su corte. Todos callaron.






-Si eres la dama de Launfal -dijo por fin el monarca-, nadie puede negar que dijo la verdad y por tanto queda en libertad.


Los caballeros desataron a su camarada, y éste, sin volver la mirada atrás, cruzó el patio hasta su amada, la doncella del País de las Hadas y montó de un salto detrás de ella sobre la grupa de blanco corcel. Launfal y Tryamour atravesaron juntos las puertas del castillo y penetraron en el prado situado más allá, perdiéndose en la distancia hasta desaparecer por completo.


Nadie volvió a ver Tryamour. Se decía que había conducido a su amado al otro lado de las agua a vivir en la isla mágica de Avalon, de la que ella nunca pudo regresar. Pero Launfal reaparecía en los bosques cercanos a Camelot una vez al año en la víspera del día de su marcha. 


En la tenue luz del crepúsculo, una figura espectral, montada  en un espléndido corcel, cabalgaba sola, como una sombra y mostrando una pequeña añoranza en el rostro recordando el mundo mortal que había abandonado.