Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LA CASA DE LABOR

Hermann Hesse


Junto a esta casa, me despido. Pasará mucho tiempo antes e que vuelva a ver una casa semejante. Porque me estoy acercando al paso de los Alpes, y aquí se termina la arquitectura septentrional alemana, así como la lengua alemana y el paisaje alemán.


!Que hermoso es cruzar tales fronteras! El caminante es en muchos aspectos un hombre primitivo, del mismo modo que el nómada es más primitivo que el campesino. Pero vencer el sedentarismo y despreciar las fronteras convierte a la gente de mi clase en postes indicadores de futuro. Si hubiera más personas que sintieran mi profundo desprecio por las fronteras, no habría más guerras ni bloqueos. No existe nada más odioso que las fronteras, nada más estúpido. Son como cañones, como generales: mientras reina el buen sentido, la humanidad y la paz, no nos percatamos de su existencia y sonreímos antes ellas, pero en cuanto estallan la guerra y la demencia, se convierten en importantes y sagradas. ¡Hasta qué punto significan durante los años de guerra tortura y prisión para nosotros los caminantes! ¡Que el diablo se me las lleve!




Dibujo la casa en mi libreta de apuntes, y mis ojos se despiden del tejado alemán, de las viguerías y frontones alemanes, de muchas cosas íntimas y familiares. Una vez más siento un amor intensificado por todo lo patrio, porque se trata de una despedida. Mañana amaré otros tejados, otras cabañas. No dejaré aquí mi corazón, como se dice en las cartas de amor. Oh, no, el corazón lo llevaré conmigo, también lo necesito en las montañas, y a todas horas. Porque soy nómada, no campesino. Soy un amante de la infidelidad, del cambio, de la fantasía. No me seduce encadenar mi amor a una franja de tierra. Todo cuanto amamos sigue siendo sólo un símil para mí. Cuando nuestro amor se detiene y se convierte en fidelidad y virtud resulta sospechoso.


¡Dichoso campesino! ¡Dichoso el propietario, el virtuoso, el sedentario, el fiel! Puedo amarle, puedo respetarle, puedo envidiarle. Pero he perdido la mitad de mi vida intentando imitar su virtud. Quería ser lo que no era. Cierto que quería ser poeta pero, al mismo tiempo, un ciudadano. Quería ser artista y un hombre de imaginación, pero también tener virtud y disfrutar de la patria. Tardé mucho tiempo en saber que no se puede ser y tener las dos cosas a la vez, que soy nómada y no campesino, perquisidor y no guardián. Durante mucho tiempo me he mortificado ante diosos y leyes que para mí eran solamente ídolos. Este fue mi error, mi tormento, mi complicidad en la desgracia del mundo. Incrementé la culpa y el tormento del mundo empleando la violencia contra mí mismo, no atreviéndome a seguir el camino de la redención. El camino de la redención no me lleva ni a derecha ni a izquierda, me lleva al propio corazón, y sólo allí está Dios, y sólo allí está la paz.


Desde las montañas sopla una húmeda ráfaga; al otro lado, azules y celestes islas contemplan nuestras tierras. Bajo aquellos cielos seré feliz a menudo, y también a menudo sentiré nostalgia del hogar. El perfecto representante de mi especie, el vagabundo puro, no debería conocer esta nostalgia. Yo la conozco, no soy perfecto y tampoco pretendo serlo. Quiero saborear mi nostalgia como saboreo a mis amigos. 


Este viento hacia el que trepo tiene una maravillosa fragancia de lejanía y de otro mundo, de aguas divisorias y fronteras lingüisticas, de sur y de montañas. Está lleno de promesas.


¡Adiós pequeña casa de labor y paisaje de la patria! Me despido de vosotros como un adolescente de su madre: sabe que ya le ha llegado la hora de separarse de ella, y sabe también que nunca podrá abandonarla del todo, aunque tal fuera su deseo.


Del libro "El caminante" - prosas, poemas y acuarelas.




4 comentarios:

  1. Una preciosa y profunda reflexión inundada de poesía.
    Ciudadanos del mundo, eso es lo que realmente somos aunque muchos no lo sientan así.
    Y en cuanto a las fronteras, no solo deberían caer las físicas o geográficas sino también, y sobre todo,las ideológicas.
    Un abrazo.

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    1. La verdad es que sí, es un buen libro con hermosas estampas. Es uno de mis escritores favoritos con una manera de pensar en ciertas cosas que me gusta.

      Eso sería lo ideal que no existieran ningún tipo de fronteras, es una de mis utopías.

      Gracias por todos tus comentarios Josep.

      Un abrazo Mafar.

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  2. Qué gran escritor que has escogido, Mafar, alguien capaz de mover la lupa de la circunstancia personal a la realidad existencial. ¡Me ha encantado!

    Un beso grande!

    Fer

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    1. Uno de mis preferidos. Este libro fue un regalo de cumpleaños de hace muchos años, empecé a conocerle y comencé a comprar y leer sus libros y aún sigo. Este me gusta mucho, bellos escritos!!

      Otro enorme para ti Fer, un besazo amiga!

      Mafar

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