Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

domingo, 14 de febrero de 2016

ANTÓN CHÉJOV Y OLGA KNIPPER





Con sus quevedos y su barba entrecana, Antón Chéjov gusta a las mujeres por su humor, su debilidad, su melancolía. Más de una le pide que se comprometa y él se escabulle: "Quiero casarme -escribe a un amigo_, pero dadme una esposa que, como la luna, no esté siempre en mi horizonte. !Ella en Moscú y yo en el campo!". Sus cuadernos, sus novelas, sus cartas están llenos de anotaciones misóginas, pero también misántropas: "La mujer arrebata la juventud al hombre, pero a mí no"; "Si temes la soledad, !no te cases!!; "El mundo es bello. Una sola cosa es mala: nosotros". Son numerosos los testimonios de frialdad, que "es como un cristal inalterable". Se dice de él que "puede ser bueno y generoso, tierno y atento sin apego".


La que consigue transformar al autor dramático más importante de su tiempo es una actriz con talento de origen alemán, Olga Leonardovna Knipper, que interpreta el papel principal de sus últimas obras de teatro.


Cuando se casan en secreto el 25 de mayo de 1901, tras dos años de relaciones, él tiene cuarenta y un años y ella treinta y uno.


Una actriz que le inspira. 

El teatro es una pasión para él, desde su infancia pobre y carente de amor en Taganrog, cerca del mar de Azov. Se ha hecho médico y sus novelas, cuentos y relatos poco a poco han conocido un gran éxito, lo que le ha permitido mantener a sus numerosos hermanos y hermanas, pero sus primeras obras de teatro han sido un fracaso. Desalentado por el de "La Gaviota", en 1896, en San Petersburgo, se refugia en su lugar de retiro en el campo.


Entonces la compañía del Teatro de Arte de Moscú, con su escenógrafo Constantin Stanislavski, le propone retomar la obra. El estreno moscovita el 17 de octubre de 1898 es un éxito. El papel de Irina Arkadina lo interpreta Olga Knipper, una actriz morena, de rostro expresivo, mirada penetrante y labios finos. Chéjov se siente atrapado por "su voz, su nobleza, su sinceridad". La sorpresa es grande para él: descubrir a su edad la pasión amorosa con esta mujer brillante, inteligente, que desborda salud y vitalidad.


Los médicos le aconsejan el clima suave y seco de Crimea y decide trasladarse a Yalta, donde se hace construir una casa. Allí redacta sus últimas obras, piezas de teatro y largas novelas. Ama a una actriz y escribe papeles para ella. El 26 de octubre 1899, ella representa el de Elena Andreievna en "El tío Vaina", el 13 de enero de 1901 el de Macha en "Las tres hermanas".


"Mi salud se ha vuelto absolutamente la de un anciano -le escribe él-, por lo que en mi persona recibes no a un marido sino a un abuelo." Se siente condenado, "Tengo muchísimo miedo -afirma- a las ceremonias del matrimonio y a las felicitaciones usuales, y al champán que hay que tener en la mano mientras sonríes con un aire vago". Para engañar a amigos y conocidos, los dos organizan una gran cena a la que no asisten, y se casan en secreto durante esa velada. Luego, curioso destino para un viaje de novios, acuden a un sanatorio cerca de Oufa, donde el recién casado se somete a una cura. Él escupe sangre. la tuberculosis, que ya se había llevado a uno de sus hermanos, le hace sufrir desde el año 1885.



Chéjoc y Olga Knipper rodeados por sus amigos del Teatro de Arte de Moscú
en 1899. Entre ellos, los escenógrafos Stanislavski y Meyerhold 

Separados por la enfermedad.

Tras la estancia en el sanatorio, los esposos regresan a Yalta pero, cuando se inicia la temporada, Olga debe volver al teatro y no se ven más que en verano. el matrimonio no significa en modo alguno vida en común, al menos en invierno ya que el frío clima de Moscú sería fatal para el enfermo y Olga no contempla la posibilidad de negarse a hacer los papeles que le ofrecen para estar cerca de él en Crimea: "Te molestaría enormemente -le escribe ella_, me pasearía de arriba a abajo por la habitación y refunfuñaría por todo". Chéjov, que en otra época hacía deseado tener por esposa a una amiga lejana, se queja de su soledad: "Me aburro sin ti, terriblemente...". Ocupa su tiempo escribiendo para ella "El jardín de los cerezos", cuya heroína se llama Liubov, palabra que significa amor.


Envidia su frescor, su ánimo, su salud. Desea apasionadamente tener un hijo pero no conocerá jamas esa alegría. cuando ella le escribe y le expresa sus remordimientos por abandonarle, él la apoya, la excusa y la consuela: "Ni una sola vez desde que estamos casados he dirigido un solo reproche a tu teatro; al contrario, me alegraba de que estuvieras ocupada, de que tuvieras una meta en la vida. Tú no tienes la culpa de no vivir conmigo en invierno. Al contrario, los dos somos unos esposos muy correctos, ya que no nos impedimos trabajar". Y también: "Si no estamos juntos, no es culpa mía ni tuya, sino del diablo, que ha puesto en mí los bacilos y en ti el amor al arte". El amor, un amor profundo y desinteresado, le ha transformado y también ha modificado su versión del mundo. En una de sus últimas obras maestras, el relato "La Grosella", escribe: "Si nuestra vida tiene un sentido y una meta, no se trata de nuestra felicidad personal, sino de algo más sabio y más grande".


Pese a que es invierno, los médicos le autorizan a abondanar Yalta: reencuentra por fin el teatro y a su mujer. La actriz triunfa con "El jardín de los cerezos" cuyo estreno tiene lugar el 17 de enero de 1904. En mayo viéndole perdido, le acompaña a un balneario de la Selva Negra, en Badenweiler, Alemania, donde Chéjov muere el 2 de julio.


Olga escribe una sentida carta a su marido después de casi dos meses de su fallecimiento:

Olga en 1912
"Por fin puedo escribirte, mi querido, mi lejano y al mismo tiempo mi cercano Antón. Hoy llegué a Moscú y fui a ver tu tumba…¡ Si supieras qué bien se está allí! Después del árido sur, aquí todo parece tan delicioso, aromático, hay olor a tierra, todo está verde, los árboles murmuran suavemente ¡Es incomprensible que tú no estés entre los vivientes! 

Tengo que contarte muchas cosas, debo relatarte todo lo que yo sufrí últimamente durante tu enfermedad y después del instante en que cesó de latir tu corazón, tu dolorido y sufrido corazón. Me parece extraño escribirte y sin embargo tengo un fuerte deseo de hacerlo. Pues cuando te escribo, me parece que tú vives y en algún lugar estás esperando mi carta. 

Querido mío, deja que yo te diga palabras cariñosas y tiernas. En Yalta sentí tu presencia en todas partes, en el aire, entre los árboles, en el soplo del viento. Durante los paseos me parecía que tu liviana y transparente figura, con bastoncito, se me acercaba y se alejaba de mí, caminaba sin tocar la tierra…”.


Olga Knipper-Chéjova vive hasta 1959 y el resto de su vida sigue siento la actriz principal del Teatro de Arte, donde interpreta obras de Gorki, de ibsen y por supuesto de su marido, en 1943 interpreta por última vez el papel de Liubov Raniévskaia en El jardin de los cerezos, que había interpretado por primera vez treinta años antes. "Para interpretar a Chéjov -decía- primero hay que amar al ser humano como él lo amaba, con todas sus debilidades y con todos sus defectos".