Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

sábado, 3 de septiembre de 2016

INÉS DE CASTRO - Amor más allá de la muerte.







Inés de Castro:
Comarca de La Limia, 
provincia de Orense, Galicia, 1325.
Coímbra, 7 de enero de 1355.



















Pedro I de Portugal:
Coímbra, 8 de abril de 1320.
Estremoz, 8 de enero de 1367.














Entre los años 1325 y 1357, cuando el reino de Portugal era gobernado por el rey Alfonso IV y hallándose este envuelto en continuas guerras de poder contra los reyes de Castilla y Aragón se decidió, según las costumbres de la época, que para lograr  una alianza de sangre, y una tregua que llevaría a la paz, casar a su hijo primogénito, Pedro, con doña Constanza de Castilla. Hija de reyes y descendiente de Alfonso X. La boda se realizó por poderes en 1339 aunque no fue hasta cuatro años después, que el matrimonio pudo consumarse. Cuando el infante don Pedro salió al encuentro de Constanza, en lugar de prendarse de su esposa, cayó rendido ante la belleza de doña Inés de Castro, dama de compañía de la Infanta de Castilla, de extraordinaria belleza con unos preciosos ojos azules y cabellos dorados, a quien llamaban "cuello de cisne". Inés era hija del hidalgo Pedro Fernández de Castro y descendía de una poderosa familia gallega entroncada con Sancho IV, había recibido una esmerada educación y poseía inteligencia y talento.


En 1345 murió doña Constanza al dar a luz a su segundo hijo, don Pedro espero unos años y por fin se casó en secreto con la que había sido durante tanto tiempo su amante, santificando su unión ante el obispo de Guarda y de algunos servidores. El matrimonio se trasladó a Coimbra y allí vivieron su amor junto a los tres hijos que habían tenido durante los años que duró su romance, por fin tranquilos y dichosos, hasta que Alfonso IV, aconsejado por algunos personajes influyentes, enemigos de la familia Fernández de Castro, le persuadieron para que quitara la vida a Inés y así disminuir las pretensiones de aquella casa poderosa que se hacía temer casi tanto en Castilla como en Portugal. El Rey temiendo por la suerte de su legítimo nieto y heredero, decretó la muerte de su nuera en 1355 y encargó tan vil empresa a tres cortesanos llamados Pedro Coelho, Álvaro Gonçalves y Diego López Pacheco, que se trasladaron hasta Coimbra y en ausencia del infante Don Pedro, la degollaron delante de sus hijos, en los hermosos jardines de “la Quinta das lágrimas”.




El Infante a la vez furioso y desesperado por la atroz muerte de su esposa, se levantó en armas contra su padre, el reino se dividió en dos con continuos enfrentamientos y aquí comenzó a entrelazarse la historia con la leyenda. Se contaba que don Pedro se cubría el rostro con un velo negro para que nadie le viera llorar a su esposa y que durante los enfrentamientos ofrecía su pecho sin ningún temor a las espadas enemigas.


Esto duró hasta el año 1357 cuando el rey Alfonso IV murió y el infante pasó a asumir los derechos de la corona y fue nombrado rey con el nombre de Pedro I de Portugal.


Cuentan que persiguió sin descanso a los asesinos de su esposa, torturando hasta la muerte a dos de ellos,  a Coelho le fue arrancado el corazón por el pecho y a Gonçalves por la espalda; Pacheco consiguió eludir el castigo escapando a Aviñón, en Francia.


Según la leyenda nos cuenta el rey reunió a toda la corte y proclamó que Inés de Castro había sido su esposa y la madre de sus hijos y por tanto reina de Portugal. Después, hizo exhumar sus restos de la tumba de Coímbra y ordenó que el esqueleto de su esposa fuera vestido con atuendos reales. El cadáver de doña Inés, bajo velos y tules y sentado en el trono, fue solemnemente coronado en 1361; Tras la ceremonia los cortesanos le besaron la mano.


Escena de la película española de 1944


Después en el monasterio de Alcobaça se realizaron solemnes funerales por Inés; su cuerpo fue depositado en una tumba de mármol blanco, con una efigie coronada que Pedro había hecho preparar de antemano y a su lado hizo erigir su propia sepultura, las dos tumbas están consideradas como grandes obras de arte funerario del gótico. También dispuso que los catafalcos estuvieran uno frente al otro, pies con pies, pues quería que el día de la resurrección y el Juicio final, al levantarse, su primera imagen a contemplar fuera la de Inés.


   Vista de los sepulcros en el monasterio de Alcobaça 

Túmulos con más detalle


La descendencia de doña Inés  y don Pedro no ascendió directamente al trono, pero contrajo alianzas con todas las familias reinantes en Europa.


Inés de Castro, su leyenda y desgraciada historia ha inspirado a numerosos artistas, entre ellos:


Luis Vélez de Guevara: Reinar después de morir. (Lisboa, 1652).

Ópera de Giuseppe Persiani con libreto de Salvatore Cammarano estrenada en Nápoles en 1835.

Alejandro Casona: Corona de amor y muerte (Buenos Aires, 1955).

El compositor uruguayo Tomás Giribaldi escribió en 1905 una ópera basada en la trágica leyenda llamada Inés de Castro.

La película española de 1944, Inés de Castro de los directores Manuel Augusto García Viñolas, José Leitão de Barros.

La serie de televisión "Pedro e Inés", producida para la RTP de Portugal en 2005.

La Reine Morte (TV) Dirigida por Pierre Boutron en 2009.










domingo, 31 de julio de 2016

NUEVOS DIBUJOS DE MI SOBRINO JAVIER 4



Aquí os dejo los últimos dibujos que me ha enviado mi sobrino Javier, espero que os gusten.



Realizado con lápiz


Este está realizado con acuarelas



Realizado con lápiz




También con lápiz y algo de rotulador




jueves, 28 de julio de 2016

DIEGO RIVERA Y FRIDA KAHLO


"El elefante y la paloma"
Dos grandes pintores mexicanos unen arte, amor y revolución.


Cuando Diego Rivera y Frida Kahlo se conocen en 1927 en México, en casa de una amiga común, la fotógrafa italiana Tina Modotti, él tiene cuarenta y un años y ella sólo veinte. Para estos dos pintores, el arte es indisociable de la revolución, primero la revolución mexicana en 1910 y después la de 1917 en Rusia. Ambos son miembros del partido comunista.


Conocido mundialmente, Diego Rivera es el jefe de filas del muralismo, cuyos frescos heroicos exaltan al pueblo mexicano y la cultura india. De 1907 a 1921 viaja por Europa y sobre todo destaca su estancia en París, donde frecuenta a grandes pintores como Picasso, Braque, Modigliani o Derrain.


Hombre mujeriego, Rivera posee un pasado plagado de numerosos amores. Con la pintora Angelina Beloff (mexicana con orígenes rusos) vive durante un periodo de diez años, perdiendo un hijo debido a las privaciones sufridas durante la guerra. Con Marevna, otra pintora rusa, tiene una hija en 1919, que posteriormente fue conocida cono Marika Rivera (actriz). A su regreso a México se casa con Guadalupe Marín, con quien tuvo dos hijas. Frecuentó el medio artístico y cosmopolita de México y siempre estuvo en el centro de veladas y reuniones; este gigante "inquietante, mentiroso, violento y terriblemente seductor en su inmensa fealdad" posee un "rostro de guerrero olmeca y una corpulencia de luchador japonés". Es un ogro sensible y trastornado por la mirada de la joven Frida, "sombría, brillante, tensa, que le interroga con la sinceridad de su juventud y le intimida". Le seducen, su alegría, su ardor y su valentía.




Frida Kahlo es bella, orgullosa y posee una energía prodigiosa. Una tierna complicidad la une a su padre, fotógrafo venido de Alemania a la edad de dieciocho años, y que le inculca su pasión  por la naturaleza y por el contrario aflige a su madre al desear poder ser totalmente independiente.


Una poliomielitis la deja coja y a los dieciocho años es víctima de un terrible accidente de autobús. Las secuelas la hacen sufrir durante toda su vida, la obligan a someterse a numerosas operaciones, muy dolorosas, de la columna vertebral y a llevar un corsé de forma casi permanente, pero ella lo acepta con ánimo, humor -a menudo negro- y con elegancia.


Dolores y Tormentos, Traiciones y Sufrimientos.


Empezó a pintar tras su accidente, inmovilizada en la cama con dosel, en la "casa azul" de su infancia en Coyoacán, cerca de México. Con el mismo realismo con que Rivera pinta al pueblo anónimo, pero con un estilo más próximo al arte popular mexicano, pinta su entorno y sobre todo se pita a sí misma. Sus autorretratos ofrecen a las miradas su cuerpo herido, abierto y operado, su soledad, su angustia y sus esperanzas, con una honradez y un valor que excluyen todo voyerismo. "Me pinto porque estoy sola -dice- y además es el tema que conozco mejor".


A los dos años de conocerse, se celebra la boda, 21 de agosto de 1929, de estos dos seres tan diferentes, según sus familiares, fue la boda de el elefante y la paloma".


Foto de boda

Viven su pasión y su arte con una pasión a menudo tormentosa. Para complacerle, ella lleva a partir de entonces las faldas con volantes, los caracos y el rebozo (chal de algodón) de los mexicanos. No se depila el labio superior, ya que a él le gusta este bigote, signo de su origen español y no indio. Él admira su pintura, que considera superior a la suya. Para ella, él es el centro de su vida. Le representa a menudo en sus telas, por ejemplo como un niño en sus brazos; en un autorretrato famoso, el rostro de su marido está pintado en su frente.


El embajador de Estados Unidos encarga a Rivera que restaure la casa de Hernán Cortés en Cuernavaca. Este encargo le vale su expulsión del partido comunista, pero no hace mella en sus convicciones. La pareja se encuentra en San Francisco en 1930; en Nueva York en 1931, donde el Museo de Arte Moderno organiza una retrospectiva de las obras de Diego Rivera; en Detroit en 1932, donde él decora la fábrica Ford. Frida pinta entonces un autorretrato mostrándose empequeñecida por la tristeza tras un nuevo aborto. Jamás tendrá hijos. Aunque se aturde en las veladas de Greenwich Village, siente nostalgia del calor humano de su país y vivir en Estados Unidos le gusta menos incluso que a su marido. En 1933, Rivera es despedido de su trabajo para el Rockefeller Center de Nueva York por haber hecho aparecer a Lenin en medio del fresco encargado.



De regreso a México, Rivera recibe encargos del gobierno y decora el Palacio Nacional. La vida en pareja es un torbellino de viajes y reencuentros. Cuano André y Jacqueline Breton visitan México, el jefe del surrealismo, que define el arte de Frida como "una cinta en torno a una bomba", quiere que la joven ingrese en su movimiento, pero ella se niega: "Jamás he pintado los sueños, sólo mi realidad".


En 1934 Diego Rivera hace construir en México una casa compuesta de dos partes, que la pareja comparte, aunque ella apenas puede residir allí, pues está inmovilizada en Coyoacán después de cada operación. También se refugia en esa casa para ocultar su tristeza ante las múltiples infidelidades de su marido.


"Cuanto más la amaba -confiesa él-, más deseaba hacerle daño". Ella queda muy afectada por la aventura que él tiene con Cristina, su hermana menor. Por su parte, Rivera reacciona muy mal a las relaciones de su mujer, entre ellas una en 1937 con León Trotski, que se ha refugiado en México gracias a él y otra en 1938 con el fotógrafo norteamericano Nickolas Murray. 


Agotada, a menudo postrada por el dolor, deja de esperarle, bebe y abusa de los medicamentos. Se divorcian a finales de 1939  vuelven a casarse al año siguiente "con un orgullo considerablemente abatido pero con el amor intacto", afirma él hablando de su mujer. "Estás presente, intangible -escribe ella en su diario- y eres todo el universo que he creado en el espacio de mi habitación".





Pese a su voluntad de hierro, Frida siente que las fuerzas la abandonan. En abril de 1953, cuando se organiza en México la primera exposición de sus obras, recibe, tumbada en la cama que Diego ha hecho transportar a la galería, los homenajes emocionados de sus amigos. En julio de 1954 desfilan juntos -empujando Rivera su silla de ruedas- para manifestarse contra la intervención de la C.I.A. en Guatemala. Ella muere poco después, a los cuarenta y siete años. Él vuelve a casarse al año siguiente con la marchante Emma Hurtado y muere en 1957 de una crisis cardíaca.


Algunas de sus obras:


Frida Kahlo

Autorretrato con collar de espinas



Diego en mis pensamientos


La Columna Rota


Diego Rivera


“Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central"


Cruzando la barranca


Desnudo con alcatraces

Museo de Frida en Coyoacán - México



















jueves, 26 de mayo de 2016

ACUEDUCTO DE SEGOVIA - LA LEYENDA


Cuenta la leyenda que fue el cansancio por el duro trabajo y también un poco de pereza y no los romanos los que hicieron posible esta notable construcción.


Hace unos cuantos siglos, cuando la zona alta de la ciudad de Segovia no tenía fácil acceso al agua, pues para poder conseguirla, los habitantes tenían que realizar un gran recorrido para poder traer el agua desde las fuentes situadas en la zona exterior de la ciudad hasta sus casas.


Se dice que una muchacha que trabajaba como aguadora, cansada de arrastrar el cántaro por las empinadas calles de la ciudad, pues tenía que bajar a cuestas con el cántaro hasta donde se encontraban las fuentes, para luego hacer el camino de subida con el cántaro lleno, un día desesperada debido a tan trabajoso oficio, se paró a mitad del camino exclamando en voz alta: “Que no daría yo porque el agua llegara sola a las partes altas de toda la ciudad para no tener que volver a recorrer jamás este camino".


Entonces oyó una voz dulce y melodiosa detrás de ella que le preguntó: “¿Estás segura de que darías cualquier cosa para que tu deseo se convirtiera en realidad?”. La joven se dio la vuelta asustada y se encontró frente a un hombre muy apuesto, al que respondió después de pensar que pocas cosas tenía que le pertenecían realmente y que pudieran interesarle, así que sin dudarlo le respondió, que sí.


Fue entonces cuando el hombre le pidió algo en lo que la joven no había ni siquiera pensado: “su alma” a cambio de hacer que el agua llegara directamente hasta los lugares más altos de la ciudad. En un momento de debilidad, la joven pensó que el alma era algo que en esos momentos de poco le valía, por lo que aceptó sin dudarlo. Fue entonces, cuando se percató de la enigmática sonrisa que apareció en la cara del extraño, esto hizo que antes de estrechar la mano con el hombre para  sellar el trato, la joven le pusiera como condición que la obra debería estar acabada antes  de que el primer rayo del sol brillara a la mañana siguiente, sólo entonces le entregaría su alma. Tras cerrar el trato, el hombre desapareció ante sus ojos. La joven continuó con su trabajo pensando que todo debía haber sido una alucinación debido a su cansancio.


Cuando llegó la noche, la joven acostada en su cama y sin poder conciliar el sueño, no paraba de pensar en el extraño suceso y en particular en el enigmático joven. Después de unas horas de dar vueltas y vueltas en la cama, se levantó pensando que un paseo ayudaría a despejar su mente, pero al llegar al mirador junto a la puerta de San Juan, observó muda de asombro como el extraño caballero estaba envuelto en llamas y daba órdenes a cientos de diablos, dirigiéndolos en la construcción de una estructura que la joven identificó como un conducto para transportar agua, ya que había visto uno parecido en otra ciudad que había visitado algunos años antes.


La obra continuó toda la noche, y la joven muy asustada no paró de rezar a Dios y a la Virgen, muy arrepentida por el trato que había hecho con el diablo, rogando que no permitieran que la obra quedará terminada antes del amanecer para que pudiera conservar su alma. 



Una tormenta se había desatado, el cielo se veía encapotado y el demonio azuzaba a sus ayudantes que trabajaban a destajo. Hasta que de pronto el gallo cantó y de entre las nubes surgió el primer rayo de sol de la mañana y el maligno lanzó un alarido escalofriante: por una sola piedra sin colocar había perdido el alma de la muchacha.


El diablo, encolerizado por su derrota, abandonó la ciudad junto a todos sus acólitos dejando a sus espaldas la construcción sin terminar. La joven, sorprendida por su victoria, corrió a la iglesia para confesar ante el sacerdote su pecado y suplicar el perdón.


El acueducto se roció con agua bendita para borrar todo rastro de azufre y de maldad y todos los segovianos aceptaron felices el nuevo perfil que ofrecía su ciudad.




También se dice que los agujeros que aún se ven en las piedras son las huellas de las pezuñas del demonio, también dos hornacinas; lugar que no pudo terminar el diablo; una a cada lado del acueducto. En la actualidad en dichos huecos se ubican  imágenes de la Virgen de la Fuencisla y de San Sebastián, que son venerados en la ciudad.





Algunos datos reales:

Su construcción data aproximadamente de principios del siglo II d. C., en época del emperador Trajano. La parte más visible, y por lo tanto famosa, es la arquería que cruza la plaza del Azoguejo, de la ciudad.


El acueducto se inicia en la Sierra, en el denominado manantial de la Fuenfría, situado a unos 17 kilómetros de la ciudad, en un paraje denominado La Acebeda. Recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. El agua se recoge primeramente en una cisterna conocida con el nombre de El Caserón, para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre (llamada Casa de Aguas), donde se filtra y desarena, para continuar su camino, llegando finalmente al promontorio rocoso donde se encuentra el Alcázar. Para que el agua discurra, el acueducto tiene una pendiente de un 1%.



La zona del acueducto que configura la imagen típica de Segovia, tiene un total de 167 arcos. Desde que llega a la ciudad hasta la plaza de Día Sanz hay 75 arcos sencillos y a continuación 44 arcadas de orden doble (esto es, 88 arcos), siguiendo después otros cuatro arcos sencillos. En el primer sector del acueducto aparecen 36 arcos apuntados, reconstruidos en el siglo XV para restaurar la parte destruida por los musulmanes en el año 1072.  Esta última es la zona más alta del acueducto romano, llegando a alcanzar los 28 metros de altura. 


Está construido con sillares de granito asentados sin argamasa entre ellos. Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor. 


También sorprende saber que por entonces en esta población  apenas vivían unos cien lugareños, mientras que el acueducto tiene capacidad para suministrar agua a unas 20.000 personas.




Para garantizar su supervivencia, se ha procedido a un minucioso proceso de restauración que ha durado casi ocho años, bajo la dirección del arquitecto Francisco Jurado, al tiempo que se ha desviado el tráfico rodado de las inmediaciones del monumento (la plaza del Azoguejo se ha transformado en zona peatonal)




martes, 10 de mayo de 2016

EL PANTEON DE LOS HOMBRES ILUSTRES - MADRID

El Panteón de Hombres Ilustres de Madrid (España), es un conjunto de estilo neobizantino, que en su concepción incluía un campanile italiano, para albergar un reloj de cuatro esferas y tres campanas, el panteón, tenía carácter de claustro y se inspiraba en el camposanto de la Plaza del Duomo de la ciudad italiana de Pisa, el proyecto pertenece al arquitecto Fernando Arbós y Tremanti. 


Proyecto original de Fernando Arbós y Tremanti para la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha y el Panteón de Hombres Ilustres.

Las Cortes Generales en noviembre del año 1837 aprobaron el proyecto de el "Panteón Nacional de Hombres Ilustres", que albergaría los restos mortales de personajes relevantes en la historia de España, que serían elegidos por dichas Cortes cuando hubieran transcurrido cincuenta años de su fallecimiento.


Cuatro años después, en 1841, la Real Academia de la Historia propuso una primera lista de personajes que según pensaban deberían estar en el panteón, pero no fue hasta 1869 cuando fue nombrada una comisión que tuvo que localizar los restos en un corto período de tiempo (un mes). Esta comisión estaba integrada entre otros por Fernández de los Ríos, Salustiano Olózaga y Fermín Caballero.


Algunos de estos restos no pudieron ser hallados y al final se dieron por perdidos, como los de Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega, Diego Velázquez, Tirso de Molina o Luis Vives. Incluso se buscaron los de Don Pelayo, El Cid, Guzmán el Bueno y Murillo.




El panteón fue inaugurado finalmente el 20 de Junio de 1869, Se formó una comitiva de carrozas fúnebres con acompañamiento de bandas de música, escoltadas por el Ejército y la Guardia Civil, religiosos, políticos, estudiantes e intelectuales, llegando a tener una longitud de más de cinco kilómetros y se disparó una salva de cien cañonazos al llegar al panteón.


Los primeros restos que acogió este primer panteón fueron los de poetas como Garcilaso de la Vega y Alonso de Ercilla; entre los escritores Francisco de Quevedo y Pedro Calderón de la Barca y los arquitectos Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva.


Los restos fueron depositados en una capilla pero algunos años después fueron devueltos a sus lugares de origen lo que se acabó por un tiempo con la idea de crear un panteón nacional, aunque más tarde se volvería a retomar el proyecto.


En 1901 se trasladaron a él los restos de José de Palafox, el general Francisco Javier Castaños, el político y militar Juan Prim y Antonio de los Ríos Rosas, jurista y político. Los restos de Palafox fueron trasladados en 1958 a la Basílica del Pilar de Zaragoza y los de Castaños a la Iglesia Parroquial de la Encarnación de Bailén en 1963.


En 1924, sin seguir el proyecto original de Arbós, se comenzó la construcción de la nueva iglesia de los dominicos, para lo cual el rey Alfonso XIII cedió los terrenos necesarios, encomendando a la comunidad el cuidado del campanile y del panteón, hoy en día pertenecientes a Patrimonio Nacional.


En años posteriores recibieron sepultura en el nuevo emplazamiento los restos de los políticos Francisco Martínez de la Rosa, Diego Muñoz-Torrero, Juan Álvarez Mendizábal, José María Calatrava, Salustiano Olózaga, Antonio Cánovas del Castillo, Práxedes Mateo Sagasta, Eduardo Dato y José Canalejas.


Entre los años treinta y finales de los ochenta, el panteón estuvo en estado de abandono. En 1970, en el terreno que quedaba libre se construyó el colegio Nuestra Señora de Atocha. A finales de los ochenta, Patrimonio Nacional procedió a la restauración y apertura al público del panteón, y en 2003 se restauraron los mosaicos interiores.


Algunos de los monumentos que podemos visitar hoy en día :


Antonio Cánovas del Castillo: (Málaga 1828 - Mondragón 1897) Político e historiador español, presidente del Consejo de Ministros durante la mayor parte del último cuarto del siglo XIX.




Es una obra de Agustín Querol, tipo retablo en mármol blanco. Cánovas reposa sobre un sarcófago en cuyo frente aparecen una joven abrazada y seis virtudes: Templanza, Sabiduría, Justicia, Elocuencia, Prudencia y Constancia. Sobre el fondo están representados Cristo resucitado y la Patria, la Historia y el Arte lloran la muerte del político. Mide 8 metros de ancho, 7 de alto y 2'78 de fondo.





Práxedes Mariano Mateo-Sagasta y Escolar (Torrecilla en Cameros, La Rioja 1825 – Madrid, 1903). Ingeniero de caminos y político español, miembro del Partido Liberal, progresista, varias veces presidente del Consejo de Ministros en el período comprendido entre 1870 y 1902 y famoso por sus dotes retóricas.




Obra de Mariano Benlliure. Realizado en mármol, el cuerpo yacente del político, con el toisón de oro, tiene en su cabecera a la Historia, representada por una joven que cierra un libro. A los pies un obrero, símbolo del pueblo, descansa apoyado sobre los Evangelios, como símbolo de la verdad. Lleva en la mano derecha una espada con la Justicia esculpida en la empuñadura y una rama de olivo, símbolo de la paz, sobre la hoja.




Eduardo Dato e Iradier (La Coruña 1856 – Madrid 1921). Abogado y político conservador español, ministro de Gobernación durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y presidente del Consejo de Ministros, ministro de Gracia y Justicia, ministro de Estado, ministro de Marina y presidente del Congreso de los Diputados de España durante el reinado de Alfonso XIII.




Obra Mariano Benlliure, en mármol y bronce. Una mujer de luto alza una cruz sobre la efigie yacente del político, mientras a los pies de éste dos amorcillos flanquean el escudo de España.


José Canalejas Méndez (Ferrol 1854 - Madrid 1912). Abogado y político regeneracionista y liberal español. Ministro de Fomento, de Gracia y Justicia, de Hacienda y ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y presidente del Consejo de Ministros y nuevamente ministro de Fomento y ministro de Gracia y Justicia durante el reinado de Alfonso XIII. Ejerció de presidente del Congreso de los Diputados entre 1906 y 1907. Siendo presidente del Consejo de Ministros, murió asesinado en un atentado terrorista.




Otra obra de Mariano Benlliure. Realizada en mármol blanco, dos hombres y una mujer trasladan el cuerpo del político asesinado hacia su sepulcro, de manera similar a como en algunas obras se representa el traslado de Cristo, cuya figura aparece con los brazos abiertos recibiendo el cadáver. En la parte trasera, bajo una cruz, dos guirnaldas con hojas de laurel y encina, símbolo de la inmortalidad.




Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen - Marqués del Duero (Córdoba del Tucumán, Virreinato del Río de la Plata actual Argentina 1808 - Monte Muro, Navarra 1874). Militar y político español de tendencia liberal-moderada, notable por sus combates contra las insurrecciones carlistas.




Es un sepulcro mural, semejante a un retablo, con un arco bajo el cual aparece Marte, el dios de la guerra, que, con casco y actitud meditabunda, sostiene un medallón con el busto en relieve de Gutiérrez de la Concha; debajo de la estatua esta representado un león, símbolo de la inmortalidad. El sepulcro es obra de Arturo Mélida y la estatua del dios de Elías Martín. Fue trasladado al panteón en 1902.





Mausoleo Conjunto (trasladado al jardín del panteón en 1912). Denominado Monumento a la Libertad, está formado por un cuerpo cilíndrico cubierto por un tejado cónico, rematado por una alegoría de la Libertad esculpida por Ponciano Ponzano. Tres estatuas de Sabino Medina, representando la Pureza, el Gobierno y la Reforma, se apoyan sobre los sarcófagos de Juan Álvarez Mendizábal, Agustín de Argüelles Álvarez, para cuyos restos estaba destinado el monumento, aunque luego acogió también los de, Martínez de la Rosa y Salustiano Olózaga. Fue inaugurado, por suscripción popular, el 20 de febrero de 1857 en el desaparecido cementerio de San Nicolás y trasladado al panteón en 1912.




Un lugar con obras de gran belleza



Para quién pueda y quiera visitarlo os dejo algunos datos:

Horario:
Martes - sábado
10:00 - 14:00 y 16:00 - 18:30 
(Acceso al Monasterio por la mañana hasta las 13:00 horas y por la tarde hasta las 17:30)
Domingos y festivos
10:00 -15:00 
(Acceso al Monasterio hasta las 14:00)
Cierre semanal: lunes durante todo el año

Entrada libre


Está situado en la calle de Julián Gayarre nº 3, por donde tiene su entrada y el Pº de la Reina Cristina, junto a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha. Madrid.



Diversas fuentes...