Ilusiones


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Richard Bach - Ilusiones

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA VIRGEN DE LA ALMUDENA



La Virgen de la Almudena, o Nuestra Señora de la Almudena es una advocación mariana de la Virgen María. Es la patrona de la ciudad de Madrid, siendo venerada en la Catedral de Santa María de la Almudena. Su festividad se celebra el 9 de noviembre.


Según historiadores especializados y arabistas, su nombre procede de la palabra "al-mudayna", que era el antiguo recinto militar amurallado que ocupaba la colina donde hoy se asientan la Catedral y el Palacio Real de Madrid.


La talla primitiva según estudios parece que fue realizada en la Baja Edad Media, durante la repoblación cristiana de la ciudad, y colocada en el altar de la antigua mezquita mayor, que fue reconvertida en iglesia mayor de la ciudad. En aquella época era muy común nombrar a los templos cristianos con advocaciones de la Virgen, de Cristo y de los santos, por lo que aquella iglesia se llamaría de Santa María y probablemente, para diferenciarla de otras iglesias que fueron surgiendo en los arrabales de la primitiva ciudad, se le daría al templo el nombre de  Santa María de la Almudena, porque en árabe Al-mudayna quiere decir "la ciudadela", por estar encerrada en el primer perímetro amurallado de origen árabe, que a modo de ciudadela, quedaba encerrado en la muralla cristiana posterior, donde se encontró y así distinguirla de las demás iglesias madrileñas dedicadas a la Virgen María.


La imagen que hoy en día se conserva en la catedral de Madrid es de estilo Gótico tardío, tallada posiblemente entre los siglos XV y XVI y representa a la virgen María como una reina con túnica rojiza y un rico manto bordado, con vuelta en color azul, que le cubre los hombros y cae en pliegues por delante, sosteniendo a un Niño Jesús desnudo, con ambas manos. Es considerada una talla de buena calidad artística, en madera dorada y policromada; atribuyéndose su confección al círculo de Sebastián de Almonacid o bien a Diego Copín de Holanda, ambos escultores activos en Toledo a finales del siglo XV.


La imagen de la Virgen reposa en un trono de plata, de estilo Barroco, que fue regalado por la Villa de Madrid en el año 1640, reinando Felipe IV; a su lado, dos grandes ciriales, asimismo de plata, de la misma fecha. Rodea la figura un recargado resplandor, con ráfagas y ángeles, y una media luna, símbolo de la inmaculada, a los pies; todo ello data del siglo XIX.


Se encuentra situada en el brazo derecho del crucero de la catedral, enmarcada por un retablo de tablas pintadas, gótico del siglo XIV, realizado por Juan de Borgoña, procedente de Oropesa (Toledo), y regalado por el cardenal Ángel Suquía. El retablo, colocado en alto, es accesible mediante unas escalinatas que bordean un arco, donde se encuentra la capilla funeraria de la reina María de las Mercedes de Orleáns, esposa de Alfonso XII, gran devota de la Virgen.



Según la tradición nos cuenta, la imagen de Santa María de la Real de la Almudena, que anteriormente había sido denominada como "Santa María la Mayor", fue hallada en el año 1085 durante la conquista de la ciudad de Madrid por el rey Alfonso VI de León en uno de los torreones adosados a dicha muralla árabe, cerca de la Puerta de la Vega. 


Allá por el año 712, antes de una supuesta toma de Madrid por los árabes, los habitantes de la Villa tapiaron una imagen de la Virgen en los muros de la muralla, para esconderla y así ponerla a salvo de la invasión. Con la Reconquista de la ciudad en el siglo XI por el rey Alfonso VI, los ciudadanos intentaron encontrar la imagen oculta, sin resultado, hasta que después de varios días de rezos y súplicas a la Virgen y mientras una procesión pasaba por la Cuesta de la Vega, el fragmento de muralla donde se encontraba la imagen cayó derruido, mostrando la talla, que permanecía intacta y con las dos velas con las que había sido tapiada aún encendidas a pesar de los siglos transcurridos, pasando por este hecho a formar parte de las leyendas que abundaban durante el siglo XIII y que servían para afianzar la profunda tradición cristiana de la época.


Otra de estas leyendas cuenta que al héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, se le habría aparecido la Virgen, pidiéndole que tomase la fortaleza de Mayrīt (Madrid). Al acercarse El Cid con su ejército a la villa, un fragmento de la muralla donde se hallaba la imagen se desprendió y así pudieron entrar en la ciudad y reconquistarla. 


En este día se celebran diversos actos en honor a Nuestra Señora de la Almudena de carácter religioso, como la tradición de varias ofrendas florales, una de ellas realizada por las mujeres que llevan el nombre de Almudena. También se celebra una misa en la Catedral y después la imagen adornada con rosas, blancas y amarillas es llevada en procesión por las calles del casco histórico de la ciudad hasta llegar a la catedral, acompañada por asociaciones de casas regionales, caballeros de distintas órdenes militares, seminaristas, sacerdotes, la corporación municipal, distintas autoridades, la banda municipal de música y todos los que la profesan gran devoción y quiere ofrecerle sus respetos.


La Virgen de la Almudena por la Plaza Mayor

También algunos madrileños se visten con diferentes trajes propios de la cultura madrileña como chulapos y chulapas, goyescos o majos, para disfrutar una jornada puramente castiza en conmemoración a la Virgen, por las calles y establecimientos, de la Plaza Mayor y alrededores, tapeando con familiares y amigos por las tascas y bares que proliferan por la zona, con unas cañas o un vinito acompañados de calamares a la romana, patatas bravas o alioli, croquetas de bacalao y oreja a la plancha, por ejemplo que son una delicia o disfrutando de las comidas típicas de la ciudad, como un buen cocido o unos estupendos callos.



En 1978 en un concurso organizado por pasteleros madrileños se creó un postre, quedaría ganador, que pudiera añadirse a otros ya típicos como las rosquillas de San Isidro (Tontas y listas) o los panecillos de San Antonio y sirviera como homenaje a la Virgen y que se llamó “La corona de la Almudena”. Es un pastel en forma de roscón con una base de mantequilla y azahar, huevos, leche y harina, parecido al roscón de reyes aunque con un toque diferente apto para todos los paladares, tanto de grandes como de pequeños, con diferentes rellenos, crema pastelera, nata montada o trufa. En algunas pastelerías se adorna con una corona de cartón dorada similar a la que lleva la Virgen. Unas de las principales y más conocidas pastelerías en las que podemos encontrar esta delicia son: La Mallorquina, el Horno de San Onofre o La Santiaguesa.






Un día de relax y esparcimiento para disfrute de todos los madrileños y de todas las personas que quieran y puedan unirse a estas celebraciones, tan típicas de Madrid.






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