Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

jueves, 19 de abril de 2012

VARIOS AUTORES T. - POEMAS



RABINDRANATH TAGORE

6 de Mayo de 1.861 en Calcuta - India
Premio Nobel de Literatura en 1.913
 7 de Agosto de 1.940 en Santiniketan



- ¡NO CIERRES  tu corazón al amor porque te dé tristeza, y ten  esperanza!
- ¡Qué oscuro hablas! No te puedo comprender ...



- El corazón no puede darse sino en lágrima o en canción ...
- ¡Qué oscuro hablas! No te puedo comprender ...


- Breve es el placer, como una gota de rocío, y mientras ríe, se muere.
    La pena, en cambio, es larga y permanece ...
   ¡Que el amor despierte en tus ojos!
- ¡Qué oscuro hablas! No te puedo comprender ...


- Por no esperar en capullo, entre la nieve eterna del invierno,
  el loto se abre al sol y pierde cuanto tiene ...
- ¡Qué oscuro hablas! No te puedo comprender ...

 

TUS OJOS  me preguntan tristes, y quieren ahondar en mi sentido, como la luna en el mar.
Sin esconder ni retener nada, te he desnudado mi vida, desde el principio hasta el fin.
¡Por eso no me conoces! Si yo fuera sólo una joya, podría partirme en mil pedazos y hacerte una sarta para el cuello. Si yo fuera sólo una florecilla redonda y dulce, podría arrancarme de mi tallo y ponerme en tu pelo.

Pero, ¿dónde están, amor, los confines de mi corazón?


Tú no conoces bien mi reino, aunque seas su emperadora. Si esto fuera sólo un momento de placer, florecería en una sonrisa fácil y tú podrías verla y comprenderla en un instante. Si fuera esto sólo un dolor, se derritiera en claras lágrimas y tú verías lo más hondo de su secreto sin hablar él una palabra. Pero esto es el amor. Su dolor y su placer no tienen límites, son sin fin en él necesidades y tesoros. Está cerca de ti como tu vida misma, amor mío, ¡pero tú nunca podrás llegarlo a conocer del todo!.


MI CORAZON, pájaro del desierto, ha encontrado su cielo en tus ojos, !en tus ojos, cuna de la aurora, imperio de las estrellas, cuya profundidad se lleva mis canciones!
¡Deja sólo que me abisme en ese cielo, en esa solitaria inmensidad! ¡Deja sólo que me entre por tus nubes, que se abran mis alas en tu sol!


TE AMO, sí. ¿Perdóname mi amor! ¡Pajarito que yerras tú camino; como tú, estoy cazada! Cuando mi corazón se estremeció de dicha, perdió su velo y se quedó desnudo. Cúbrelo tú de piedad, ¡y perdóname mi amor!


Si no puedes quererme, ¡perdóname mi pena! ¡Pero no me mires así, desde tan lejos! Me arrastraré callada a mi rincón y me sentaré en la sombra, tapada con mis dos manos mi vergüenza desnuda. No me mires, no me mires, ¡y perdóname mi pena!


Si me quieres, ¡perdóname mi alegría! No te rías de mi descuido porque ves que mi corazón se me va en este mar de ventura. Cuando me siente yo en mi trono, y reine sobre ti, tirana de amor; cuando, como una diosa, yo te conceda mis favores, sé tú indulgente con mi orgullo, ¡y perdóname mi alegría!



A MEDIA NOCHE, el hombre dijo:

"Ha llegado la hora de dejar mi casa y de buscar a Dios.
¿Quién me ha tenido en engaño tanto tiempo?"
 Dios le respondió sereno : "Yo". Pero el hombre nada oía.
La madre dormía dulce, con el niño dormido en el pecho, a un lado de la cama.
Dijo el hombre : "¿Quiénes sois vosotros que me habéis engañado tanto tiempo?"

La voz de Dios dijo otra vez. "Ellos son Dios." Pero el hombre nada oía.
El niño gritaba en sueños, apretándose contra su madre.
Dios le dijo al hombre : "Detente, necio, y no dejes tu hogar".
Pero el hombre nada oía.

Y Dios suspiraba tristemente :
"¿Por qué querrá venir a mí, abandonándome?



Tú, que no sé quién eres; tú, que lees estos versos míos que tiene ya cien años, oye:

No puedo ofrecerte una sola flor de todo el tesoro de la primavera, ni una sola luz de estas nubes de oro. Pero abre tus puertas y mira; y coge, entre la flor de tu jardín, el recuerdo oloroso de las flores que hace cien años murieron.


¡Y ojalá puedas sentir en la alegría de tu corazón la alegría viva que esta mañana de abril te mandó, a través de cien años, cantando dichosa!
El Jardinero.




 CUANDO  yo era joven, mi vida era como una flor, como una flor a la que nada le importaba perder una hojilla de su tesoro, cuando brisa de la primavera venía a pedir a su puerta.


Ahora que muere mi juventud, mi vida es como una fruta, como una fruta a la que nada le sobra y anhela darse de una vez, con su carga completa de dulzura.


La noche está negra, y tu sueño se sume en el silencio de mi vida... ¡Despierta, Dolor de Amor, que estoy fuera, esperando y no sé abrir la puerta!


Esperan las horas; las estrellas vigilan; el viento está quieto; el silencio me cansa, pesado el corazón... ¡Despierta, Amor, despierta; llena mi cáliz vacío; riza la noche con la racha de tu canción!


DIRÉ tu nombre en mi soledad, sentado entre las sombras de mis callados pensamientos... Y lo diré sin palabras, y sin razón, como un niño que llama a su madre cien veces, contento sólo con poder decir Madre.
La cosecha.

 


Juan Francisco Blanquer Micó
Albaida - Valencia

ABISMO DE LUNA

Nunca sabrás el verdadero
valor de lo que no conseguirás
El verdadero valor de lo que
tienes, sólo lo podrás saber cuando
lo hayas perdido.
Lágrimas, que al atardecer
caen.                 
Hojas, que en Otoño    
          tiemblan.            
Ojos, que en silencio   
        Aman.              

Abrir tus manos ...
Abrir tus ojos ...
Abrir tus labios ...
Abrir tus velos ...
Abrir tus sueños ...
Abrir tu Alma ...
y Encerrar mi Alma ...


Luna pura,
en tu piel refleja:
esa frente que beso
con ternura; esos ojos
abandonados en dulzura ...



Y besaré tus labios.
Y rozaré tu lengua.
Mordisquearé tu cuello.
Esos pechos desnudos,
que dulces y tiernos,
se ofrecen a
manos y labios,
llenos de besos ...

 Sangre en mis venas.
fuego en mi Alma
Labios que beso.
Los que Tú reclamas ...
A Ti quiero verte.
A Ti acariciarte.
Rizar tus cabellos.
y besar tu espalda ...




   Rafael Alberti.        

(El Puerto de Santa María, Cádiz, 

16 de diciembre de 1902 - 28 de octubre de 1999)
Premil Miguel de Cervantes en 1983


  

Cuando tanto se sufre,
sin sueño y por la sangre.


Se escucha que palpita solamente, la rabia
y en los tuétanos tiembla despabilado el odio.


Y en las venas arde continua la venganza.
Las palabras entonces no sirven, son palabras.


Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta.


Cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar, lo que no puede por imposible y calla.


Las palabras, entonces no sirven, son palabras.
Siento esta noche, herida de muerte, las palabras.