Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

sábado, 24 de septiembre de 2016

INTRAMUROS (Esta noche estoy solo)


      Esta noche estoy solo. Mi compañero (algún día sabrás el nombre) está en la enfermería. Es buena gente, pero de vez en cuando no viene mal estar solo. Puedo reflexionar mejor. No necesito armar un biombo para pensar en vos. dirás que cuatro años, cinco meses y catorce días son demasiado tiempo para reflexionar. Y es cierto. Pero no son demasiado tiempo para pensar en vos. Aprovecho para escribirte porque hay luna. Y la luna siempre me tranquiliza, es como un bálsamo.  Además ilumina, así sea precariamente, el papel, y esto tiene su importancia porque a esta hora no tenemos luz eléctrica. En los dos primeros años ni siquiera tenía luna, así que no me quejo. Siempre hay alguien que está peor, como concluía Esopo. Y hasta peorísimo, como concluyo yo.


      Es curioso. Cuando uno está afuera e imagina que, por una razón o por otra, puede pasar varios años entre cuatro paredes, piensa que no aguantaría, que eso sería sencillamente insoportable. No obstante, es soportable, ya se ve. Al menos yo lo he soportado. No niego haber pasado momentos de desesperación, además de aquellos en que la desesperación incluye sufrimiento físico. Pero ahora me refiero a la desesperación pura, cuando uno empieza a calcular, y el resultado es esta jornada de clausura, multiplicada por miles de días. No obstante, el cuerpo es más adaptable que el ánimo. El cuerpo es el primero que se acostumbra a los nuevos horarios, a sus nuevas posturas, al nuevo ritmo de sus necesidades, a sus nuevos cansancios, a sus nuevos descansos, a su nuevo hacer y a su nuevo no hacer. Si tenés un compañero, lo podés medir al principio como a un intruso. Pero de a poco se va convirtiendo en interlocutor. El de ahora es el octavo. Creo que con todos me he llevado bastante  bien. Lo bravo es cuando las desesperaciones no coinciden, y el otro te contagia la suya, o vos le contagiás la tuya. O también puede ocurrir que uno de los dos se oponga resueltamente al contagio y esa resistencia origine un choque verbal, un enfrentamiento, y en esos casos justamente la condición de clausura ayuda poco, más bien exacerba los ánimos, le hace a uno (y al otro) pronunciar agravios, y, algunas veces, hasta decir cosas irreparables que enseguida agudizan su significado por el mero hecho de que la presencia del otro es obligatoria y por tanto inevitable. Y si la situación se pone tan dura que los dos ocupantes del lugarcito no se dirigen la palabra, entonces tal compañía, embarazosa y tensa, lo deteriora a uno mucho más, y más rápidamente, que una soledad total. Por suerte, en este ya largo historial, tuve un solo capítulo de este estilo, y duró poco. Estábamos tan podridos de ese silencio a dos voces, que una tarde nos miramos y casi simultáneamente empezamos a hablar. Después fue fácil.


      Hace aproximadamente dos meses que no tengo noticias tuyas. No te pregunto qué pasa porque sé lo que pasa. Y lo que no. Dicen que dentro de una semana todo se regularizará otra vez. Ojalá. No sabés lo importante que es una carta para cualquiera de nosotros. Cuando hay recreo y salimos, de inmediato se sabe quiénes recibieron cartas y quiénes no. Hay una extraña iluminación en los rostros de los primeros, aunque muchas veces traten de ocultar su alegría para no entristecer más a los que no tuvieron esa suerte. en estás últimas semanas, por razones obvias, todos estábamos con caras largas, y eso tampoco es bueno. De modo que no tengo respuesta a ninguna pregunta tuya, sencillamente porque carezco de tus preguntas. Pero yo sí tengo preguntas. No las que vos ya sabés sin necesidad de que te las haga, y que, dicho sea de paso, no me gusta hacerte para no tentarte a que alguna vez (en broma, o lo que sería muchísimo más grave, en serio) me digas: "Ya no" Simplemente quería preguntarte por el Viejo. Hace mucho que no me escribe. Y en este caso tengo la impresión de que no hay otra causa para la no recepción de cartas. Sólo que hace mucho que no me escribe. Y no sé por qué. Repaso a veces (sólo mentalmente, claro) lo que recuerdo haberle escrito en algunos de mis breves mensajes, pero no creo que haya habido en ellos nada que lo hiriera. ¿Lo ves a menudo? Otra pregunta: ¿cómo le va a Beatriz en la escuela? En su última cartita me pareció notar cierta ambigüedad en sus datos. ¿Te das cuenta de que te extraño? Pese a mi capacidad de adaptación, que no es poca, ésta es una de las faltas a las que ni mi ánimo ni mi cuerpo se han acostumbrado. Al menos, hasta hoy. ¿Llegaré a habituarme? No lo creo. ¿Vos te habituaste?.







Así comienza la novela "Primavera con una esquina rota" de Mario Benedetti. Un testimonio "del Uruguay bajo la dictadura y el Uruguay del exilio". Una historia cercana y realista de lo que significó para él y para muchas familias uruguayas el tiempo de la dictadura.















6 comentarios:

  1. De Benedetti sólo había leído poesía. Su prosa es llana, limpia y equilibrada, tiene la misma coloquialidad rioplatense de sus versos, y es profunda. Me gusta. Te agradezco el descubrimiento ;)!

    Un beso grande!

    Fer

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    1. A mí también me esta gustando y mucho. Tengo varios libros de él que me estoy leyendo poco a poco y disfrutando. Hay uno que se llama Buzón de tiempo que me recuerda a Galeano, supongo que por las vivencias de los dos en el exilio.

      Gracias por todos tus comentarios Fer!!

      Otro enorme para ti y un abrazo!!

      Mafar

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  2. Maravilloso fragmento. Me tuviste confundido durante su lectura pero al final se hizo la luz.
    Gracias por compartir esas preciosas letras.
    Un abrazo.

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    1. Cuenta la vida de hombre y su familia durante los años que pasa en la cárcel por problemas políticos. La verdad que me ha gustado.

      Gracias a ti Josep por todos tus comentarios.

      Un abrazo

      Mafar

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    2. No sé si leerás esta respuesta tan tardía pero es que acabo de leer esta otra novela de Benedetti y me ha gustado mucho.
      Ese final abierto, con Santiago llegando al aeropuerto, tras ser liberado de su cautiverio, esperando reencontrarse con Graciela sin saber lo que le deparará ese reencuentro, me ha dejado un mal sabor de boca imaginándome su decepción tan dolorosa.
      Otro abrazo.

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    3. Me alegra que te haya gustado tanto como a mi. Supongo que es un final agridulce, como la vida, que da tantas vueltas y una veces nos sorprende con cosas buenas y otras con malas, supongo que en eso esta la gracia.

      Besos - Mafar

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