Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

viernes, 6 de enero de 2012

HERMANN HESSE



Novelista, ensayista y poeta alemán, nacionalizado suizo. A su muerte, se convirtió en una figura de culto en el mundo occidental, en general, por su celebración del misticismo oriental y la búsqueda del propio yo. Es uno de mis escritores favoritos.


Hesse nació el 2 de julio de 1877 en Calw, pequeña ciudad de Wurtemberg, Alemania. Hijo de un antiguo misionero, ingresó en un seminario, pero pronto abandonó la escuela; su rebeldía contra la educación formal la expresó en la novela Bajo la rueda (1906). En consecuencia, se educó él mismo a base de lecturas. De joven trabajó en una librería y se dedicó al periodismo por libre, lo que le inspiró su primera novela, Peter Camenzind (1904), la historia de un escritor bohemio que rechaza a la sociedad para acabar llevando una existencia de vagabundo.


Poco antes de la I Guerra Mundial, Hesse, se trasladó a Montagnola, Suiza y a comienzos de la guerra, se ofreció voluntariamente como soldado, pero fue declarado no apto por un problema en la vista. En lugar de pelear en el frente, Hesse ayudó a prisioneros alemanes en Berna, consiguió la ciudadanía suiza en 1923. La desesperanza y la desilusión que le produjeron la guerra y una serie de tragedias domésticas, y sus intentos por encontrar soluciones, se convirtieron en el asunto de su posterior obra novelística. Sus escritos se fueron enfocando hacia la búsqueda espiritual de nuevos objetivos y valores que sustituyeran a los tradicionales, que ya no eran válidos. Demian (1919 bajo el pseudónimo de Emil Sinclair), por ejemplo, estaba fuertemente influenciada por la obra del psiquiatra suizo Carl Jung, al que Hesse descubrió en el curso de su propio (breve) psicoanálisis. El tratamiento que el libro da a la dualidad simbólica entre Demian, el personaje de sueño, y su homólogo en la vida real, Sinclair, despertó un enorme interés entre los intelectuales europeos coetáneos (fue el primer libro de Hesse traducido al español, y lo hizo Luis López Ballesteros en 1930).




Las novelas de Hesse desde entonces se fueron haciendo cada vez más simbólicas y acercándose más al psicoanálisis. Por ejemplo, Viaje al Este (1932) examina en términos junguianos las cualidades míticas de la experiencia humana. Siddharta (1922), por otra parte, refleja el interés de Hesse por el misticismo oriental —el resultado de un viaje a la India—; es una lírica novela corta de la relación entre un padre y un hijo, basada en la vida del joven Buda.



El lobo estepario (1927) es quizás la novela más innovadora de Hesse. La doble naturaleza del artista-héroe —humana y licantrópica— le lleva a un laberinto de experiencias llenas de pesadillas; así, la obra simboliza la escisión entre la individualidad rebelde y las convenciones burguesas, al igual que su obra posterior Narciso y Goldmundo (1930). La última novela de Hesse, El juego de abalorios (1943), situada en un futuro utópico, es de hecho una resolución de las inquietudes del autor. También en 1952 se han publicado varios volúmenes de su poesía nostálgica y lúgubre.


Se casó tres veces. Su primera esposa Maria Bernoulli, una excelente pianista y pionera de la fotografía en Suiza, con la que se casó en 1904 y tuvo tres hijos, pero después de 11 años de matrinonio se separaron a causa de una crisis esquizofrénica de su esposa y a su propia crisis existencial mucho más profunda: la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo MartinEn 1924 se casó con Ruth Wenger, de la que se separó tres años más tarde. Su tercera mujer, la historiadora Ninon Dolbin, se casó con él en 1931 y permaneció junto al escritor hasta la muerte de Hesse.


Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1946, murió el 9 de agosto de 1962 en Montagnola, Ticino - Suiza.


Es uno de mis escritores preferidos, a continuación los libros que tengo y he leído de el.



El caminante (Prosas, poemas y acuarelas)
Noche de junio (Relatos y cuentos)
Leyendas Medievales (Varios)
Peter Camenzind
Bajo la rueda

Pequeño mundo (Varios relatos)
Y si la guerra continúa (Varios relatos)
Gertrudis
Rosshalde
Demian

El último verano de Klingsor
Siddhartha
El lobo estepario
Narciso y Goldmundo
Viaje al Oriente
El juego de los abalorios

Sobre la guerra y la paz (Ensayos)
Nuevos cuentos de amor

Lecturas para minutos I y II
(Se recogen frases e ideas de sus libros)





Casa Camuzzi en Montagnola, donde
vivió durante casi cuatro décadas.
Es mejor soportar injusticias que cometerlas. Está mal querer realizar los deseos con medios ilícitos. Esto para los generales son tonterías y los hombres de Estado se ríen de ello, pero así y todo son viejas y acreditadas verdades.


Entiendo por paz no sólo la militar y política, sino la de cada hombre, consigo y con sus vecinos, la armonía de una vida llena de sentido y amor.


Cuanto más cerca estamos sentados unos de otros, más difícil nos re­sulta llegar a conocernos.


Cuando odiamos a una persona, odiamos en ella algo que está en noso­tros mismos, lo que no está es nosotros no nos inmuta.


La verdad se vive, no se enseña.
 Escritorio de Hesse,
en el Museo Gaienhofen

Nadie sueña con lo que no le interesa.

Poder amar a alguien, que liberación.



Entre los hombres, por muy unidos que estén, siempre queda un abismo que sólo puede salvar el amor, y aún así solo con un puente de emergen­cia.


Fe y duda se corresponden mutuamente, se pertenecen de modo comple­mentario. Donde nunca se duda tampoco se cree cabalmente.

 
Sólo se está intranquilo mientras aún se tienen esperanzas.  

Cuando dos caminos amigos concurren en un mismo punto, el mundo entero parece durante una hora el mismísimo cielo.

Lo blando es más fuerte que lo duro, el agua más fuerte que la roca, el amor más fuerte que la violencia.

Esperar pasivamente en medio del fuego es mucho más difícil que ata­car.

De pasos que ya hemos dado y de muertes que ya hemos muerto no debe­mos arrepentirnos.

Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.






Hermann Hesse empezó a pintar a partir de los cuarenta años, al principio fue una especie de terapia que poco a poco se fue convirtiendo en pasión, aquí os dejo algunos de sus cuadros.


























2 comentarios:

  1. Me han maravillado "El lobo estepario", "Demian" y "Siddhartha". Sus frases son geniales, y hablan de una inteligencia aguda y un enorme poder de observación. No conocía sus pinturas: resultan un grato hallazgo.

    Besos, Mafar.

    Fer

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    1. Si, tiene grandes obras, disfruto leyéndole, cuando veo algún libro suyo que no tengo no puedo resistirme. Los libros de lectura para minutos, están muy bien son cortos pero llenos de sus frases tanto personales como de sus libros, me gustaron muchos.

      Besoss Fer, gracias por todos tus comentarios amiga ;))!

      mafar

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