Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

viernes, 6 de enero de 2012

RAFAEL AMOR 1

Buenos Aires 1948
Cantautor Argentino
 LA ABUELA LOCA

La abuela era antigua, loca,
hablaba siempre de un tiempo de risas, de rondas,
romanticismo pasado de moda.
De un amor de esos, prohibido, que en un papel rosa,
le hablaba de lagos, de estrellas, de cisnes, mariposas,
De un amor de esos, marchito, que entre las lloradas
y amarillas hojas,
de un libro de Becquer o de Nervo,
esperaban en aquellos tiempos,
a que sus quince años,
se vistieran de novia.

Largo traje de luna su imaginación bailaba,
con azahar de suspiros y la sencilla toca del viento por su pelo.

Y toda la fragancia de su voz en la boca.
Así rendida se dormía,
apretando aquel libro,
con poemas de Becquer o de Nervo.

La abuela era antigua, loca,
rezaba el rosario siempre a la misma hora, en que decía,
el crepúsculo crucifica al Cristo de luz, que nos deja la aurora,
cinco padrenuestros, un avemaría, un credo, un salve, un gloria,
en el nombre del padre se santiguaba a solas,
y después de contarnos de Caperucita, la desobediente,
de Aladino, su lámpara, el genio y el hombre de la bolsa,
nos juntaba las manos antes de dormirnos,
para que aquel Tatita Dios, aquel del dedo roto y la oxidada aureola,
nos bendiga los sueños y nos haga más buenos.

Tenía un no sé qué de brisa, su canción acunadora.

Bueno el caso es que la abuela no estaba en la cosa,
a ella le bastaban cien pesos y un San Cayetano,
para colgar la suerte arriba de las puertas
o un trapo caliente para los catarros,
o esa hoja de eucalipto adentro de un tarro,
arriba de la estufa,
o la bufanda aquella, que le pedí que me tejiera,
en azul y amarillo,
para llevar los lunes, cuando ganaba el Boca,
que me afanó el Pelao, que era hincha del River,
y bueno él no tenía una abuela que le teja otra.

La abuela se fue poniendo blanda, vio, vio cosas de viejos,
que si están fuertes los discos, que si fuma mi novia,
que las flores de plástico no son como las otras,

que el amor de hoy en día, no es más que sacarse la ropa
y juntar la carne sola,
que al estar más vacio, se lo llama experiencia.

que las mujeres de antes, parián veinte hijos,
sin que les dieran clase parteras psicólogas, loca.


La abuela era antigua, loca.
un día se puso a hablarnos de Cristo,
a nosotros Cristo, que antigüedad,
nosotros que en el café habíamos hecho toda una teoría,
para salvar al hombre del hombre,
que éramos una juventud informada,
que habíamos leído a Freud, cuatro o cinco hojas, ! Cristo !

Un día que pasábamos frente a la Facultad, le dije,
oiga, abra los ojos,
mire, mire las paredes,
mire, mire como se lucha ahora,
me contestó la simpleza,
hijo, el hombre siempre ha luchado de esa forma y de otras.

La abuela era antigua, bueno casi loca,
si vieran que paz que tenía en la cara y en las manos.

Yo no sé por qué de nuevo volví a sentir miedo del hombre de la bolsa,
del lobo de Caperucita,
es que existen, si, si, si existen,
la de Aladinos que encontré dueños de las lámparas,
si vieran la de genios que se inventan.

También la vida me dio un amor de esos, que en un papel rosa,
me hablaba de lagos, de estrellas, de cisnes,
que imposibles cosas.

Y hoy que tengo un alma como un libro,
con poemas de Bécquer, de Nervo o de Lorca,
guardo como un lirio seco,
el recuerdo de aquella abuela antigua,
de aquella abuela loca,
marcándome la página, de las cosas sencillas
que no están de moda.









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