Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

viernes, 6 de enero de 2012

LUIS CERNUDA 1

Sevilla, 21 de septiembre de 1902 
México, D.F., 5 de noviembre de 1963



NO ES NADA, ES UN SUSPIRO...



No es nada, es un suspiro,
pero nunca sació nadie esa nada
ni nadie supo nunca de qué alta roca nace.

Ni puedes tú saberlo, tú que eres
nuestro afán, nuestro amor,
nuestra angustia de hombres;
palabra que creamos
en horas de dolor solitario.

Un suspiro no es nada,
como tampoco es nada el viento entre los chopos,
la bruma sobre el mar
o ese impulso que guía
un cuerpo hacia otro cuerpo.

Nada mi fe, mi llama,
ni este vivir oscuro que la lleva;
su latido o su ardor
no son sino un suspiro,
aire triste o risueño
con el viento que escapa.

Sombra, si tú lo sabes dime;
deja el hondo fluir
libre sobre su margen invisible,
acuérdate del hombre que suspira
antes de que la luz vele su muerte,
vuelto él también latir de aire,
suspiro entre tus manos poderosas.




PARA  ESTAR  CONTIGO 

Sé que a solas, aburrido
de estar vivo y quedar muerto,
pasas el tiempo o te pasa
el tiempo sin tu quererlo.

Pues el fuego no lo anima
sino en lumbre pasajera,
entiende la paradoja
de tu existencia incompleta.

La luna es a veces clara,
el aire a veces es tibio,
el cuerpo joven tan puro,
como siempre y tan perdido.

El sino te lleva, y puedes,
si así lo quieres, pararle,
cuando seguir cansa.

Entonces eres dueño en lo que vale,
luego la vejez alcanza,
y con ella ese recelo
de una falla, ajena ó tuya,
en el cielo ya completo.

No digas que no esperabas
todo ello en el principio,
y acepta, como si iguales,
lo esperado y lo vivido.


CONTIGO

¿Mi tierra? 
Mi tierra eres tú. 

¿Mi gente? 
Mi gente eres tú. 

El destierro y la muerte 
para mi están adonde 
no estés tú. 

¿Y mi vida? 
Dime, mi vida, 

¿qué es, si no eres tú?


COMO  LEVE  SONIDO

Como leve sonido:
hoja que roza un vidrio,
agua que pasa unas guijas,
lluvia que besa una frente juvenil.

Como rápida caricia:
pie desnudo sobre el camino,
dedos que ensayan el primer amor,
sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;

Como fugaz deseo:
seda brillante en la luz,
esbelto adolescente entrevisto,
lágrimas por ser más que un hombre;

Como esta vida que no es mía
y sin embargo es la mía,
como este afán sin nombre,
que no me pertenece y sin embargo soy yo;

Como todo aquello que de cerca ó de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja
son la apariencia del viento que las lleva.


   D E S D I C H A   

Un día comprendió como sus brazos eran
solamente de nubes;
imposible con nubes estrechar hasta el fondo
un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
estrellas del estío.

Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
con sus labios no sabe sino decir palabras;
palabras hacia el techo,
palabras hacia el suelo,
y sus brazos son nubes que transforman la vida
en aire navegable.



 TODO  ESTO  POR  AMOR  
  
Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,
derriban los instintos como flores,
deseos como estrellas,
para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

Que derriben también imperios de una noche,
monarquías de un beso,
no significa nada;
que derriben los ojos, que derriben las manos como estatuas vacías,
acaso dice menos.

Más este amor cerrado por ver sólo su forma,
su forma entre las brumas escarlatas,
quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas hojas,
hacia el último cielo,
donde estrellas
sus labios dan a otras estrellas,
donde mis ojos, estos ojos,
se despiertan en otros.


DESPUÉS   DE   HABLAR    

No sabes guardar silencio
con tu amor. ¿Es que le importa
a los otros? Pues gozaste
callado, callado ahora,
sufre, pero nada digas.

Es el amor de una esencia
que se corrompe al hablarlo:
en el silencio se engendra,
por el silencio se nutre
y con el silencio se abre
como una flor. No lo digas;
súfrelo en ti, pero cállate.

Si va a morir, con él muere;
si va a vivir, con él vive.

Entre muerte y vida, calla,
porque testigos no admite.




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