Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

jueves, 10 de diciembre de 2015

ALFRED TENNYSON - POEMAS


 (Inglaterra 1809-1892)


LA MAÑANA ESTÁ EN CALMA...



La mañana está en calma, sin rumores; en calma,
como para ofrecerse a un dolor más tranquilo;
y tan sólo, chocando con las hojas marchitas,
el fruto del castaño se desliza hasta el suelo.

Calma y profunda paz en estas altas lomas
y en gotas de rocío que inundan las aliagas,
y en esas telarañas de plata, que entre el oro
y el verde centellean.

Calma y tranquila paz en la llanura vasta
que a lo lejos se tiende, con boscajes de otoño,
y en las granjas pobladas y en torres que se tornan
menudas y se mezclan con el mar murmurante.

Calma y profunda paz en el aire anchuroso,
en las hojas que torna rojizas la otoñada,
y si en mi corazón hubiere alguna calma,
será desesperanza tranquila, solamente.

Calma sobre los mares y plateado sueño
y correr de las ondas, que van a su reposo;
y calma de la muerte en aquel noble pecho,
que alienta, pero sólo con las aguas profundas.


FLOR EN EL MURO AGRIETADO


Flor en el muro agrietado,
Yo te arranco de tu tumba y te sostengo,
Raíz con raíz, tu todo con el todo.
Pequeña flor, si pudiera captar tu esencia,
Entendería qué es el hombre, 
qué es Dios.




PERMANECE CERCA

Permanece cerca cuando se extinga mi luz,
Y la sangre se arrastre y mis nervios se quiebren
Con punzadas lacerantes. Y el corazón enfermo
Y las ruedas del tiempo giren pausadamente.

Permanece cerca cuando mi carne frágil
Sea atormentada por dolores que rozan la verdad.
Y el tiempo lunático siga esparciendo el polvo,
Y la vida furiosa arroje llamas.




Permanece cerca cuando mi fe se marchite,
Y los hombres, las moscas del último estío
Que colocan sus huevos, y piquen y canten
Y tejan sus diminutas celdas y mueran.

Permanece cerca cuando desvaneciéndome,
Y puedas apuntar el final de mi lucha
En el atardecer de los días eternos,
En el bajo y oscuro abismo de la vida.


CUANDO BAÑA MI LECHO LUZ DE LUNA...

Cuando baña mi lecho luz de luna,
bien sé que en el lugar de tu reposo,
junto al agua anchurosa de poniente,
derrámase una gloria en las murallas:

entre las sombras surge tu mármol reluciente,
al deslizarse, lenta, una llama de plata,
aclarando las letras de tu nombre,
la cifra de tus años.

El místico esplendor flota y se aleja:
en mi lecho se apagan las luces de la luna
y, cerrando los ojos fatigados,
duermo hasta que el crepúsculo se sumerge en sus grises;

y entonces sé que ya la bruma flota,
como velo traslúcido, de ribera a ribera,
y en el oscuro templo, al modo de un espíritu,

centellea tu lápida a la aurora.













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