Ilusiones


"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
Busca los problemas porque necesitas sus dones."

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras"

Richard Bach - Ilusiones

miércoles, 9 de diciembre de 2015

FEDERICO GARCÍA LORCA

Federico García Lorca
Fuente Vaqueros, 5 de junio de 1898
Camino de Víznar a Alfacar, 18 de agosto de 1936




Fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza (sus dibujos) en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es uno de los poetas de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx (Romancero gitano (1928), Poeta en Nueva York (1930), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935). Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo xx, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo (Mariana Pineda (1927), Bodas de sangre (1933), Yerma (1934), Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935), La casa de Bernarda Alba (1936). Murió fusilado tras el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española.



LOS CUATRO MULEROS

De los cuatro muleros 
que van al campo, 
el de la mula torda, 
moreno y alto.

De los cuatro muleros 
que van al agua, 
el de la mula torda 
me roba el alma. 

De los cuatro muleros 
que van al río, 
el de la mula torda 
es mi marío. 

¿A qué buscas la lumbre 
la calle arriba, 
si de tu cara sale 
la brasa viva?



Del albúm Lorquiana con poemas de Lorca


SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR

Yo pronuncio tu nombre 
En las noches oscuras 
Cuando vienen los astros 
A beber en la luna 
Y duermen los ramajes 
De las frondas ocultas. 
Y yo me siento hueco 
De pasión y de música. 
Loco reloj que canta 
Muertas horas antiguas. 

Yo pronuncio tu nombre, 
En esta noche oscura, 
Y tu nombre me suena 
Más lejano que nunca. 
Más lejano que todas las estrellas 
Y más doliente que la mansa lluvia. 

¿Te querré como entonces 
Alguna vez? ¿Qué culpa 
Tiene mi corazón? 
Si la niebla se esfuma 
¿Qué otra pasión me espera? 
¿Será tranquila y pura? 
¡¡Si mis dedos pudieran 
Deshojar a la luna!!


LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje. 

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante. 

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe. 

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne. 

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales. 

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre. 

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. 

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes! 

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. 

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave. 

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte. 

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje! 



LOS PELEGRINITOS

Hacia Roma caminan 
dos pelegrinos, 
a que los case el Papa, 
mamita, 
porque son primos, 
niña bonita, 
porque son primos, 
niña. 

Sombrerito de hule 
lleva el mozuelo, 
y la peregrinita, 
mamita, 
de terciopelo, 
niña bonita, 
de terciopelo, 
niña. 

Al pasar por el puente 
de la Victoria, 
tropezó la madrina, 
mamita, 
cayó la novia, 
niña bonita, 
cayó la novia, 
niña. 

Han llegado a Palacio, 
suben arriba, 
y en la sala del Papa 
mamita, 
los desaniman, 
niña bonita, 
los desaniman, 
niña. 

Les ha preguntado el Papa 
cómo se llaman. 
El le dice que Pedro 
mamita, 
y ella que Ana, 
niña bonita, 
y ella que Ana, 
niña. 

Le ha preguntado el Papa 
que qué edad tienen. 
Ella dice que quince, 
mamita, 
y él diecisiete, 
niña bonita, 
y él diecisiete, 
niña. 

Le ha preguntado el Papa 
de dónde eran. 
Ella dice de Cabra, 
mamita, 
y él de Antequera, 
niña bonita, 
y él de Antequera, 
niña. 

Le ha preguntado el Papa 
que si han pecado. 
El le dice que un beso, 
mamita, 
que le había dado, 
niña bonita, 
que le había dado, 
niña. 

Y la peregrinita, 
que es vergonzosa, 
se le ha puesto la cara, 
mamita, 
como una rosa, 
niña bonita, 
como una rosa, 
niña. 

Y ha respondido el Papa 
desde su cuarto: 
¡Quién fuera pelegrino, 
mamita, 
para otro tanto, 
niña bonita, 
para otro tanto, 
niña! 

Las campanas de Roma 
ya repicaron 
porque los pelegrinos, 
mamita, 
ya se casaron, 
niña bonita, 
ya se casaron, 
niña.



GRANADA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés 
con cintas hasta la cola.

Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.

¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?

¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?

Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.

La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.

La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.

¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.


CANCION OTOÑAL

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea. 

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa. 

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas. 

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema? 

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca? 

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra? 

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas? 

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?

¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena. 



HERIDO DE AMOR

Amor, amor, que está herido,
herido,
de amor huido.
Herido,
muerto de amor.

Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Herido,
muerto de amor.

Bisturí de cuatro filos,
garganta rota,
y olvido.

Cógeme la mano, amor,
que vengo muy malherido,
herido,
de amor huido.
Herido,
muerto de amor.



Herido de amor



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